El tejido productivo argentino continúa deshilachándose a un ritmo preocupante. Según un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) basado en datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), entre noviembre de 2023 y julio de 2026 desaparecieron 32.290 unidades productivas. Esta contracción del 6,3% en la cantidad de empleadores no vino sola: se arrastró consigo 437.611 puestos de trabajo registrados, una caída del 4,4% en el empleo formal.
El impacto local en el corazón productivo
Si bien las cifras son de alcance nacional, este fenómeno resuena con fuerza en el Gran San Miguel de Tucumán y particularmente en Tafí Viejo. La región ha sido históricamente dependiente del comercio, la industria manufacturera y los servicios, sectores que lideran las bajas a nivel país. La caída del poder adquisitivo y la retracción del consumo interno golpean directamente a los comerciantes taficeños y a las pequeñas y medianas empresas que sostienen el empleo local. Cada cierre de firma no es solo una estadística, sino un eslabón roto en la cadena de valor regional.
Una receta económica con efectos colaterales
El programa económico impulsado por el gobierno nacional se centra en el equilibrio fiscal y la desregulación. Sin embargo, el ajuste del gasto público y la apertura comercial han modificado las reglas de juego para aquellas empresas que dependen del mercado interno. La estabilización de variables macroeconómicas no se traduce automáticamente en recuperación productiva. De hecho, en el último mes relevado se contabilizaron 948 empresas menos y 3.485 puestos perdidos, demostrando que la sangría no se ha detenido.
Los relevamientos de CEPA identifican con precisión dónde duele más el ajuste:
- Comercio: Encabeza la caída de empresas, afectando a la actividad urbana y de barrio.
- Industria manufacturera: Sufre la retracción de la cadena de producción y la competencia de importaciones.
- Servicios de alojamiento y comida: Reflejan el golpe al turismo y al consumo familiar.
El balance es claro: las altas de nuevas empresas no logran compensar las salidas. El retroceso de la estructura empresarial y laboral se prolonga en un contexto donde la política de ingresos condiciona la demanda. Para los distritos como Tafí Viejo, el desafío pasa por sostener el empleo en un escenario adverso, esperando que la estabilidad macroeconómica eventualmente se traduzca en reactivación. Mientras tanto, el mercado laboral continúa en retirada, dejando un saldo negativo que marca el costo real del actual modelo económico.
Fuente: eldestapeweb