Actualidad 3 min de lectura

Endeudarse para comer: la cruda radiografía de los barrios populares

Un informe revela que el 59,8% de las familias debió pedir dinero prestado para comprar alimentos, mientras el Estado busca refinanciación externa. Un análisis sobre la insostenible lógica del crédito para cubrir necesidades básicas.

Endeudarse para comer: la cruda radiografía de los barrios populares

En los barrios populares de Argentina, una práctica se ha convertido en rutina: recurrir al crédito para poder llevar comida a la mesa. Los datos del último informe del Instituto Periferias, difundidos este 21 de mayo, exponen una realidad económica que atraviesa a la mayoría de los hogares. Según el estudio, el 75,4% de las familias declara que sus ingresos no alcanzan para cubrir los gastos mínimos, el 61,8% de las personas tiene alguna deuda financiera y, de manera más alarmante, el 59,8% tuvo que pedir dinero prestado o endeudarse específicamente para adquirir alimentos. Esto significa que, para una gran parte de la población, la seguridad alimentaria depende de la capacidad de acceder a financiación, muchas veces a tasas que rozan la usura, creando un círculo vicioso de deuda.

El Estado en la misma lógica, pero a otra escala

Esta dinámica no es exclusiva de las economías domésticas. En un plano macroeconómico, el Estado argentino también opera bajo una lógica de financiamiento constante. En abril de 2025, el Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobó un nuevo acuerdo con el país por 20.000 millones de dólares. Hasta el 21 de mayo de 2026, los desembolsos acumulados de ese programa rondaban los 15.800 millones. El propio organismo ha señalado la necesidad de una estrategia para refinanciar importantes obligaciones públicas en moneda extranjera, demostrando que el equilibrio fiscal, un objetivo central del gobierno nacional, no elimina la imperiosa necesidad de conseguir recursos frescos para afrontar vencimientos.

Si bien la deuda soberana y la familiar tienen funciones, condiciones y capacidades de pago radicalmente diferentes, la comparación sirve para señalar una lógica compartida: la resolución de necesidades presentes mediante la creación de obligaciones futuras. En los hogares, el crédito ya no cubre eventualidades extraordinarias, sino que se ha transformado en un mecanismo para resolver el problema diario de la subsistencia, acumulando un costo financiero que, tarde o temprano, se vuelve insostenible. Cuando llega el siguiente ingreso, su destino ya está asignado: pagar lo que fue necesario pedir para vivir. Así, el margen para afrontar nuevos gastos se reduce y, cíclicamente, reaparece la necesidad de endeudarse.

La “inflación para endeudados”: el costo oculto de la comida

Este financiamiento para lo básico tiene un costo adicional que no figura en la góndola. “La comida cuesta mucho más que su precio de góndola”, se afirma en el análisis. Al valor del alimento se suma el costo de obtener el dinero para comprarlo, un fenómeno que desde el Instituto Periferias denominan “inflación para endeudados”. Para una familia que necesita financiar una compra básica, mirar únicamente el precio exhibido significa ignorar una parte sustancial del problema económico que enfrenta. La capacidad de pago y las condiciones crediticias se convierten en variables determinantes del costo real de la vida.

La conclusión del informe es contundente: si para comer hay que endeudarse, las cuentas de las familias no están en orden y, por extensión, el país tampoco. El documento, que lleva la firma del sociólogo y coordinador nacional de Barrios de Pie, Daniel Menéndez —quien también se desempeña como Subsecretario de Políticas de Integración y Formación de la Secretaría de Economía Social—, plantea una crítica de fondo al modelo económico. Señala que existe una deuda social pendiente que llena de incertidumbre a gran parte de la población, en un contexto donde el crédito, lejos de ser una herramienta de progreso, se ha transformado en un parche para la emergencia alimentaria.

Fuente: eldestapeweb

Dejá tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *