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Devoto: el fin de una era carcelaria en la Capital Federal

El Gobierno nacional y la Ciudad de Buenos Aires sellaron un acuerdo histórico para vaciar y demoler la emblemática cárcel de Devoto, trasladando a los internos al nuevo complejo de Marcos Paz.

Devoto: el fin de una era carcelaria en la Capital Federal

Un capítulo de la historia penitenciaria argentina comienza a cerrarse. El Gobierno nacional, a través de su ministra de Seguridad, Karina Milei, y el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, firmaron un acuerdo que establece la hoja de ruta para el vaciamiento y la futura demolición de la cárcel de Devoto, una de las más antiguas y simbólicas de la Ciudad de Buenos Aires. Este paso, más allá de lo operativo, representa un cambio de paradigma en la política de seguridad y encarcelamiento a nivel federal.

Un traslado masivo para descomprimir el sistema

El núcleo del acuerdo es la recepción provisoria del Complejo Penitenciario Federal VIII de Marcos Paz, una obra que demandó una inversión cercana a los 100 millones de dólares. Este nuevo predio, de 80 hectáreas, albergará a los 1.500 internos actualmente alojados en Devoto. Además, el plan incluye el traslado de otros 700 detenidos por delitos federales que hoy permanecen en comisarías de la Ciudad, una medida que busca aliviar la crítica sobrepoblación en esos centros de detención transitoria. En total, los nuevos módulos de Marcos Paz suman 2.240 plazas.

La firma del acta contó con la presencia de una amplia comitiva oficial. Por Nación asistieron la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva; el jefe de Gabinete, Diego Santilli; y el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques. Por la Ciudad estuvieron el ministro de Seguridad, Horacio Giménez; la legisladora Pilar Ramírez; el jefe de Gabinete, Gabriel Sanchez Zinny; y el ministro de Justicia local, Gabino Tapia. La coordinación interjurisdiccional fue clave para destrabar un proceso largamente postergado.

Análisis: más que demolición, una reconfiguración

La caída de los muros de Devoto no es un hecho aislado. Se enmarca en una política de endurecimiento de las contravenciones porteñas, que incluye multas millonarias por alcoholemia y venta callejera, y en una estrategia federal para modernizar la infraestructura carcelaria. El traslado a Marcos Paz, con sus cuatro unidades de alojamiento modernas, busca superar las condiciones de hacinamiento y obsolescencia de Devoto, que datan de otra época.

Sin embargo, el análisis debe ir más allá de la logística. La demolición de un símbolo como Devoto plantea interrogantes sobre el destino del valioso terreno urbano que ocupará y sobre la efectividad real del nuevo modelo. ¿Marcos Paz garantizará mejores condiciones de rehabilitación o será simplemente una cárcel más grande y moderna? El éxito de esta transición se medirá no solo en metros cuadrados liberados, sino en la capacidad del sistema para cumplir con sus funciones de seguridad y reinserción de una manera más humana y eficiente.

Fuente: lapoliticaonline – Plitiica

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