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Navitas desafía a Argentina: reemplaza contratistas y apura Sea Lion

La petrolera israelí confirmó que seguirá adelante con el proyecto offshore en aguas de Malvinas, a pesar de las sanciones anunciadas por el gobierno argentino. Planea iniciar producción en 2028.

Navitas desafía a Argentina: reemplaza contratistas y apura Sea Lion

En un movimiento que tensiona aún más el conflicto por la soberanía de las Islas Malvinas, la petrolera Navitas Petroleum anunció este domingo la sustitución de dos contratistas clave del proyecto Sea Lion, al tiempo que ratificó ante sus inversores el cronograma para comenzar la extracción de crudo en marzo de 2028. La decisión se produce en un contexto de escalada diplomática, luego de que el gobierno argentino advirtiera en septiembre que aplicará sanciones a las firmas que participen en la iniciativa, declarada ilegal por el país.

Un plan que no se detiene

Según el comunicado oficial de la empresa, de capitales mayoritariamente israelíes, Navitas “continúa desarrollando el proyecto Sea Lion con el pleno apoyo de los gobiernos de las Islas Malvinas y del Reino Unido”. La compañía, que opera junto a la británica Rockhopper, estima que “en esta etapa no se prevé ningún impacto adverso significativo en el proyecto”, a pesar de la presión argentina. Para mantener los plazos, ya está aplicando un plan de contingencia que le permitiría extraer unos 55.000 barriles diarios de petróleo en aproximadamente 18 meses, con una inversión inicial prevista de 1.800 millones de dólares.

La respuesta argentina y el tablero geopolítico

La reacción del gobierno del presidente Javier Milei no se hizo esperar y se materializa en dos frentes. Por un lado, la amenaza concreta de sanciones económicas a cualquier empresa que colabore con el desarrollo offshore en la cuenca Norte de Malvinas. Por otro, la instrucción para iniciar un arbitraje internacional bajo la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, donde se espera la conformación de un tribunal de cinco árbitros. La pregunta clave ahora es hasta dónde alcanzarán esas sanciones en el complejo entramado de socios, contratistas y proveedores globales de Navitas y Rockhopper.

El mercado reaccionó con nerviosismo a la pulseada. Las acciones de Rockhopper cayeron casi un 20% el lunes, acumulando una pérdida del 32% en el último mes, mientras que Navitas registró una baja del 6% el viernes previo. Aunque ambas son empresas menores en el ecosistema petrolero global, su determinación de avanzar convierte a Sea Lion –descubierto en 2010– en un caso testigo de la capacidad argentina para defender su reclamo de soberanía mediante herramientas legales y económicas.

El perfil de los jugadores

Navitas, liderada por el productor de cine y empresario energético israelí Gideon Tadmor, tiene experiencia en proyectos offshore, como el yacimiento Shenandoah en el Golfo de México, que inició su producción comercial el 25 de julio de 2025. Su estrategia se basa en identificar activos con recursos comprobados y desarrollarlos con socios líderes, el mismo modelo que aplica en Malvinas. Rockhopper, de origen inglés, ha visto incrementarse la participación accionaria de fondos israelíes, que ahora son mayoritarios.

El escenario está planteado: por un lado, la urgencia comercial de Navitas por reemplazar contratistas y cumplir con el calendario prometido a sus inversores para 2028. Por el otro, la estrategia jurídica y de presión económica del gobierno argentino, que busca desincentivar cualquier participación en lo que considera una explotación ilegítima de recursos en su plataforma continental. Los próximos movimientos en el tablero corporativo definirán si el bloqueo logra alejar a los inversores o si, por el contrario, el proyecto avanza hacia su fecha de inicio, marcando un precedente de consecuencias imprevisibles para la disputa de soberanía.

Fuente: eldestapeweb

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