En un movimiento que refleja la dualidad de su gestión, el presidente Javier Milei prepara su maleta para una nueva gira internacional, esta vez con destino a París, apenas horas después de haber regresado de Estados Unidos. El viaje, programado para los próximos días, tiene como eje central la “Argentina Week” en Francia, un evento multisectorial diseñado para atraer inversiones. Sin embargo, la partida se produce en un contexto de intenso debate interno, luego de que el mandatario volviera a negar categóricamente la existencia de una recesión económica en el país, contradiciendo los últimos datos del INDEC que muestran un aumento de la pobreza al 32.3%.
La agenda europea y el mensaje hacia adentro
La gira, que se extenderá del 30 de septiembre al 2 de octubre, no será un viaje en solitario. Milei estará acompañado por una comitiva integrada por doce gobernadores, varios miembros de su gabinete y un grupo de empresarios, en una clara señal de alineamiento político y búsqueda de consenso para la proyección externa. El punto culminante de la agenda en la capital francesa será una reunión bilateral con el presidente Emmanuel Macron, en el marco de un encuentro en la sede de la OCDE. Paralelamente, la vicepresidenta Victoria Villarruel tendrá una agenda propia en Madrid, completando una semana de alta visibilidad diplomática para el oficialismo.
La negación de la crisis y la tensión con los números
Mientras ultima los detalles del viaje, el discurso presidencial insiste en una narrativa de optimismo que choca frontalmente con una serie de indicadores económicos adversos. En declaraciones recientes, Milei no solo negó que Argentina esté en recesión, sino que también desestimó la idea de una crisis, argumentando que “la economía está reasignando recursos” y que el consumo “está en picos históricos”. Estas afirmaciones contrastan con el último informe del INDEC, el riesgo país en los 600 puntos, un récord negativo en Inversión Extranjera Directa y múltiples análisis del sector privado que alertan sobre una contracción de la actividad y un profundo deterioro del poder adquisitivo.
La estrategia comunicacional parece bifurcarse: hacia el exterior, se promociona un plan de estabilización y reformas para captar capitales; hacia el interior, se busca desactivar la percepción de crisis. Esta postura, sin embargo, no logra silenciar las críticas. Distintos sectores políticos, económicos y académicos cuestionan la desconexión entre el relato oficial y la realidad que experimentan millones de argentinos, donde la precarización laboral y el endeudamiento para cubrir consumos básicos se han vuelto moneda corriente. El viaje a París se convierte, así, en otro capítulo de una gestión que intenta construir credibilidad internacional mientras navega un complejo y volátil panorama doméstico de cara a las elecciones de 2027.
Fuente: eldestapeweb