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Desregulación náutica: el puente Belgrano, víctima colateral de una medida polémica

Una flexibilización normativa impulsada por Federico Sturzenegger para la navegación comercial derivó en un grave incidente que dañó una defensa del estratégico puente Manuel Belgrano. Las consecuencias políticas y económicas sacuden al gobierno.

Desregulación náutica: el puente Belgrano, víctima colateral de una medida polémica

Un remolcador paraguayo impactó contra una de las defensas del puente Manuel Belgrano, infraestructura clave que une las provincias de Chaco y Corrientes, tras la flexibilización de las regulaciones para el tráfico de embarcaciones comerciales en aguas argentinas. El incidente, ocurrido 66 días después de la implementación de la medida, expone las tensiones entre la búsqueda de desregulación y la seguridad operativa en las vías navegables.

El origen de la polémica

A fines de julio, el ministro de Infraestructura, Federico Sturzenegger, modificó el régimen del servicio de practicaje y pilotaje, una actividad esencial para la navegación segura en puertos y ríos. El objetivo declarado era la “eliminación de regulaciones obsoletas o desproporcionadas” para agilizar el transporte fluvial. Sin embargo, esta decisión generó un conflicto inmediato que, según estimaciones, habría significado una pérdida de 300 millones de dólares para el Estado y desató la furia del presidente Javier Milei.

La respuesta presidencial fue contundente: dejó de elogiar públicamente a su ministro en redes sociales y, según versiones, llegó a amenazar con su remoción. El gobierno se vio forzado a negociar y dar marcha atrás en algunos aspectos, aunque la mayor parte de las modificaciones regulatorias se mantuvo vigente.

El incidente y sus consecuencias inmediatas

El choque del convoy paraguayo “Tio Jan” contra el puente no solo dañó la estructura defensiva, sino que provocó que las cinco barcazas que remolcaba se separaran y quedaran a la deriva. Tres fueron recuperadas en un operativo, pero otras dos vararon fuera del canal principal. Ante la emergencia, Prefectura Naval Argentina actuó de inmediato y restringió las dimensiones máximas de los convoyes que pueden franquear el puente a 180 metros de eslora y 50 metros de manga, según informó el sitio especializado Aguas Seguras.

Este retroceso parcial en la desregulación pone en evidencia los riesgos de flexibilizar normativas críticas sin una evaluación exhaustiva de los impactos en la seguridad y la infraestructura existente.

Un ministro que no se detiene

A pesar del incidente y de la presión política, las fuentes gubernamentales indican que Sturzenegger planea insistir con su agenda desreguladora, específicamente en lo referente al practicaje. Esta persistencia marca una clara línea ideológica dentro del gobierno, que prioriza la eliminación de barreras administrativas aunque ello genere fricciones operativas y critiquezas. El episodio del puente Manuel Belgrano queda así como un caso testigo de los desafíos que enfrenta la política de modernización del transporte fluvial en Argentina.

Fuente: lapoliticaonline – Plitiica

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