El riesgo país argentino volvió a superar la barrera de los 600 puntos básicos esta semana, un indicador que actúa como termómetro de la confianza de los mercados internacionales y que marca un punto de inflexión en la evaluación del plan económico. Este repunte ocurre en el marco del reciente viaje presidencial a Nueva York y refleja una creciente preocupación entre los acreedores sobre la capacidad del país para enfrentar los vencimientos de deuda que se acumulan hacia el final del mandato.
La luna de miel financiera que se extingue
Durante 2024 y parte de 2025, el gobierno de Javier Milei contó con un amplio respaldo del establishment financiero internacional, que celebró el giro ortodoxo y las promesas de ajuste estructural. Sin embargo, el consenso inicial parece resquebrajarse. Analistas de mercado citan ahora, junto al contexto externo de suba de tasas en la Fed, factores locales decisivos: el nivel de reservas internacionales, la presión sobre el tipo de cambio y las necesidades de financiamiento del Tesoro. La administración libertaria se caracterizó por una fuerte toma de deuda en divisas, generando una falsa sensación de normalidad que dura hasta que llega el momento de las amortizaciones.
Los pilares domésticos que crujen
Más allá de los números financieros, el modelo enfrenta tensiones internas crecientes. Los datos económicos oficiales comienzan a mostrar fisuras: el PIB cayó 0,6% en el segundo trimestre en términos desestacionalizados, y el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) registró una caída mensual del 2,9% en julio. Paralelamente, la inflación interanual se mantiene por encima del 30%, lejos de las metas oficiales, y el mercado laboral muestra signos de fragilidad, con una desocupación que alcanzó el 7,9% en el segundo trimestre y un crecimiento del empleo concentrado en categorías informales.
El panorama social también se complejiza. Según las últimas cifras del INDEC, correspondientes al primer semestre de 2026, la pobreza alcanzó al 32,3% de la población, un aumento respecto al 28,2% del segundo semestre de 2025. Este deterioro, sumado a la contracción de la ex clase media, ha llevado a que incluso sectores del establishment reclamen medidas de contención social, en lo que algunos analistas interpretan como una demanda de “populismo de emergencia” frente al desgaste del ajuste.
En este contexto, la retórica presidencial ha dado un nuevo giro. Luego de las promesas del ministro de Economía, Luis Caputo, sobre “los mejores 18 meses”, el horizonte de las “grandes reformas” y el “paraíso de la libertad” ha sido desplazado por el Presidente hacia un eventual segundo mandato. Mientras, el riesgo país, ese número frío que resume el miedo y la expectativa de los inversores, sigue su marcha ascendente, recordando que en economía, las consecuencias de las políticas siempre llegan, más temprano que tarde.
Fuente: eldestapeweb