El talento taficeño vuelve a resonar en los escenarios provinciales, esta vez al ritmo del zapateo firme y la tradición del malambo. En una jornada cargada de emoción y destreza, celebrada el pasado sábado 3 de octubre en Simoca, Ramiro López, un joven de Tafí Viejo, se consagró como uno de los ganadores de un crucial preselectivo provincial. Junto a sus compañeros Miguel Jaime, Pablo Daez y Matías Suárez, formó el cuarteto que obtuvo el primer puesto en la categoría Cuarteto de Malambo Mayor, llevando así el nombre de su ciudad a lo más alto del podio.
Un equipo con sello taficeño
El logro no es individual, sino el fruto del trabajo en equipo y la guía experta. El cuarteto, una fusión de talentos provenientes de distintas localidades tucumanas, tiene en Ramiro a su único representante taficeño. Bajo la meticulosa dirección y preparación del profesor Cristian Torrez, de la academia Donosa del Rosario, los cuatro jóvenes lograron una presentación impecable que cautivó al jurado. Para la comunidad de Tafí Viejo, la hazaña de López trasciende lo deportivo; es un motivo de profundo orgullo identitario que muestra la vitalidad cultural que late en los barrios.
El camino hacia Laborde
Este triunfo en Simoca es mucho más que una medalla: es el billete de acceso a la siguiente etapa del sueño. El preselectivo tenía un objetivo claro: definir los integrantes de la delegación oficial que representará a la provincia de Tucumán en el prestigioso Festival Nacional de Malambo de Laborde, Córdoba. Este festival es uno de los encuentros más importantes a nivel país para esta disciplina folclórica, un verdadero Campeonato del Mundo del malambo donde convergen los mejores exponentes.
Por ello, el primer puesto obtenido por el cuarteto es un paso fundamental. Coloca a Ramiro López y sus compañeros en la antesala de una posibilidad histórica. Ahora, el camino continúa con los entrenamientos redoblados y la mirada puesta en las próximas instancias selectivas. La meta es clara: vestir la camiseta de Tucumán en el escenario nacional y demostrar que la fuerza, la técnica y la pasión del malambo también se cultivan con éxito en Tafí Viejo.
La historia de Ramiro es un faro para otros jóvenes artistas y deportistas de la ciudad, demostrando que con dedicación y el apoyo de instituciones como las academias locales, los talentos taficeños pueden proyectarse y competir al más alto nivel. Es un recordatorio de que la cultura viva es un motor de comunidad y un motivo de legítimo orgullo para todos los vecinos.
Fuente: elperiodicodelnorte