La mesa de negociación entre el PRO y La Libertad Avanza atraviesa uno de sus momentos más tensos desde que comenzaron los encuentros periódicos hace meses. Legisladores del espacio liderado por Cristian Ritondo manifestaron abiertamente su “malestar” y “decepción” por lo que califican como una estrategia dilatoria del oficialismo, que prioriza reclamos de apoyo parlamentario inmediato sobre la concreción de un acuerdo político-electoral para las elecciones de 2027.
Reuniones que terminan mal
Según confirmaron fuentes del bloque macrista a este medio, el último encuentro entre los equipos de Ritondo, Fernando De Andreis, Diego Santilli y los representantes de Karina Milei -Lule y Martín Menem- ocurrió el jueves pasado y “terminó mal”. La queja central radica en que, pese a las reuniones quincenales, el gobierno condiciona cualquier avance electoral al respaldo del PRO para la eliminación de las PASO, una iniciativa trabada en el Senado donde el senador misionero Martín Göerling ya anunció su oposición. “Cada vez que vamos a una reunión nos piden leyes”, resumió con crudeza un diputado de la bancada de Ritondo en declaraciones periodísticas.
Gestos que tensionan la relación
La situación se complejiza con acciones que los macristas interpretan como provocaciones. La legisladora porteña Pilar Ramírez, mano derecha de Karina Milei en la Ciudad, publicó recientemente una fotografía junto a basura en Villa Lugano criticando la gestión de Jorge Macri, un gesto considerado inoportuno en medio de negociaciones delicadas. Paralelamente, en Bahía Blanca, la exclusión deliberada de la concejala Gisela Caputo -dirigente clave de Ritondo con mandato hasta 2029- durante una visita presidencial generó una reacción inmediata del propio Ritondo, quien tuiteó su respaldo a la edil. “Gisela Caputo representa el cambio en Bahía Blanca”, escribió el presidente del bloque PRO, en un mensaje leído como un claro deslinde.
El nombramiento de Pablo Di Liscia como sucesor del interventor de la ANDIS Alejandro Vilches también fue percibido como una falta de respeto. Desde el PRO señalaron que Di Liscia fue removido de cargos durante las gestiones de María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta por irregularidades, calificando su designación como un gesto provocador. “Nos tocan el culo: lo vendieron como un tipo del PRO y es uno que nosotros echamos”, expresó un legislador macrista en diálogo con medios.
En medio de este escenario de desencuentros y desinteligencias -atribuidas por los propios macristas a la “falta de cintura” de los enviados de Karina Milei y de Sebastián Pareja en territorio bonaerense- la conclusión de uno de los negociadores resume el estado de ánimo: “Estamos decididos a apoyar la reelección de Milei, pero hasta ahora es un amor no correspondido”. La metáfora sentimental parece resumir la asimetría que, según el PRO, caracteriza esta relación política donde las demandas son unilaterales y los gestos de buena voluntad escasean.
Fuente: lapoliticaonline – Plitiica