“La apertura de las importaciones impulsada por el actual modelo nos llevó a una asfixia en nuestra actividad”, dijo la firma.
El modelo económico de Javier Milei está dañando seriamente a la economía en general y tocando a sectores estratégicos, poniéndolos al borde de la quiebra. En las últimas horas, la Fundición San Cayetano, la más grande del país y con 260 empleados en su planta, presentó ante la Justicia su concurso preventivo.
La firma, radicada en Burzaco, exporta alrededor del 80 por ciento de su producción, pero por la crisis entró en un pasivo inédito. En la presentación judicial declaró un rojo de 34.187 millones de pesos. Sin eufemismos, en el escrito presentado explicó que la malaria se inició en 2024, con el cambio de signo político y la llegada de los libertarios al poder.
“Desde principios del año 2024, la apertura de las importaciones y la revaluación de nuestro signo monetario, impulsadas por el actual modelo económico del país, nos llevó a una asfixia en el desarrollo de nuestra actividad”, expresó la empresa en el documento antes citado.
San Cayetano presentó el pedido ante la Justicia el 9 de junio de 2026 y el concurso fue abierto el 24 de junio por el Juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial N°3 del Departamento Judicial de Lomas de Zamora. En el expediente se fijó el 18 de diciembre de 2025 como fecha de inicio de la cesación de pagos, cuando comenzó a incumplir obligaciones vinculadas con la provisión de energía.
Grandes acreedores y grandes clientes
Las complicaciones de la compañía venían desde hace unos años y varios de sus acreedores ya habían hecho reclamos. De acuerdo al documento que se presentó en la Justicia hubo intimaciones de Metrogas por $70,2 millones, Edesur por $97,4 millones, Banco Nación por $561,2 millones más u$s194.263, además de reclamos en dólares de Banco Provincia, Anatacio Overseas y Sandvik Solutions USA.
La firma, que producía para sectores estratégicos, no era cualquier empresa. Entre sus clientes aparecen compañías importantes como Nucor Steel, Steel Dynamics, Cleveland-Cliffs, Glencore, Codelco y CSN. También se apunta en el texto que Fundición San Cayetano mantiene proyectos comerciales en Europa, India y el norte de África.
Las buenas, las malas y Milei
Desde 1956 existe la planta de la empresa en Burzaco. La fundó un inmigrante italiano que empezó con una fábrica en Tres de Febrero, que luego trasladó, cerca de 1980, a su ubicación actual en el Parque Industrial de Almirante Brown.
Con el paso de los años, la empresa amplió su actividad hacia los sectores minero, energético y siderúrgico y construyó un negocio con fuerte orientación hacia el exterior. Según la información aportada por la propia compañía, alrededor del 80 por ciento de su producción se destina actualmente a la exportación, con Estados Unidos como uno de sus principales mercados.
La crisis de la compañía empezó a agravarse con la caída de la demanda industrial durante 2024 y 2025. Según relató la empresa, uno de sus principales clientes redujo sus pedidos alrededor de 50 por ciento, mientras que otros compradores comenzaron a exigir reducciones de precios. La empresa aseguró que aceptó esas condiciones para conservar los negocios y sostener los puestos de trabajo.
Naturalmente, también jugó en contra de la empresa la apertura importadora que decidió el gobierno de Milei. Fundición San Cayetano afirmó que los fabricantes de origen chino están presentes en los mercados donde participa y que sus productos llegan a ofrecerse a precios de hasta la mitad de los propios. También explicó que hay inconvenientes con sus competidores brasileños, que además tienen mejor acceso al crédito y a tasa lógicas de parte del Estado.
La situación de la mora y acceso al crédito fue letal y una de las razones centrales de la caída de la empresa. San Cayetano relató a la Justicia que sólo en 2025 las tasas de interés de los bancos subieron entre 80 y 90 por ciento en el año, lo que le pegó en la base de flotación al flujo de fondos.
Un sector al límite
El caso de San Cayetano es una muestra de cómo está el sector. El Departamento de Estudios Económicos de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA), comunicó que el sector registró una caída interanual de 4,4 por ciento, mientras que frente a junio presentó un incremento de apenas0,1 por ciento.
Así, la actividad acumuló una contracción de 5,5 por ciento en los primeros siete meses de 2026. Durante julio, las metalúrgicas utilizaron apenas el 39,2% de su capacidad productiva, uno de los niveles más bajos en términos históricos.