Una y otra vez, las columnas económicas repiten el mismo guion: los mejores 18 meses del ajuste, la llegada de la estabilidad y el repunte de la inversión. Pero en la calle, en los barrios de Tafí Viejo y en el conurbano chaqueño, la realidad es otra. Las fábricas resisten con menos del 60% de sus máquinas en marcha, los salarios no alcanzan para cubrir la inflación y las colas frente a ofertas de trabajo crecen cada semana.
El doble rostro de la economía
Mientras el oficialismo celebra indicadores que apenas miden el pulso de los grandes centros financieros, el mercado interno se estrella contra la pared. La caída de la inversión en pisos históricos, el aumento del riesgo país y la imposibilidad de apropiarse de las divisas del superávit comercial revelan un modelo que, lejos de reactivar, profundiza la desaceleración. En este escenario, el discurso de la recuperación suena cada vez más lejano para quienes viven día a día.
Trabajo y deuda: el frente más crítico
La mora generalizada, el pluriempleo y los salarios por debajo del umbral de pobreza son los síntomas de una economía que no redistribuye crecimiento, sino sufrimiento. La reforma laboral, presentada como solución, terminó siendo sal sobre tierra arrasada. Sin espacio para el gasto público y con el Estado reducido a mínimos esenciales, las políticas activas de empleo apenas existen. En Tafí Viejo, los jóvenes buscan trabajo en un mercado que cada vez ofrece menos perspectivas.
¿Hacia dónde va la resistencia?
Con las elecciones aún en el horizonte, el oficialismo intenta reemplazar el debate económico por una batalla cultural. Pero la sociedad, cansada de promesas vacías, empieza a preguntar: ¿hasta cuándo aguantamos un modelo que prioriza la ortodoxia sobre la vida?
Etiquetas: economía, trabajo, ajuste, inflación, Tafí Viejo
Fuente: eldestapeweb