El gobierno nacional enfrenta un dilema político y fiscal de manual: cómo aplicar un ajuste económico en un área socialmente sensible después de haber cedido públicamente ante la presión de una de sus principales aliadas. La semana pasada, el presidente Javier Milei dio marcha atrás con los recortes presupuestarios en discapacidad incluidos en el proyecto de ley ómnibus, tras el duro cuestionamiento público de la senadora y presidenta del PRO, Patricia Bullrich. Sin embargo, lejos de abandonar el objetivo, el oficialismo ya explora una “diagonal” o camino alternativo para reducir el gasto en esa partida, según confirmaron fuentes oficialistas a este medio.
La interna al desnudo y el costo de no avisar
El episodio desnudó las tensiones internas y el alto costo político de la falta de coordinación. Bullrich cruzó públicamente al ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, por no haberla alertado sobre los ajustes, en un momento en que una diputada de su espacio negociaba una prórroga de la emergencia en discapacidad. Este señalamiento, según el análisis de los pasillos políticos, refleja un poder de facto: nadie dentro del gobierno, incluido el propio Milei, está dispuesto a un enfrentamiento directo con la líder del PRO, quien controla el bloque de senadores oficialistas.
El Senado como territorio de Patricia
“Fue su manera de avisar que el Senado es de ella y que no la jodan”, celebraron fuentes del entorno de Bullrich tras el retroceso presidencial. La senadora ha reiterado en privado su autonomía: “Va a salir lo que yo quiera, no soy empleada de nadie”. Este control se traduce en un poder de veto práctico sobre las iniciativas del Ejecutivo, aunque, como admiten desde la mesa política oficialista, no necesariamente en logros legislativos concretos, con una lista de leyes trabadas.
Mientras tanto, en la Rosada la frustración por la derrota se transforma en búsqueda de alternativas. Fuentes gubernamentales anticiparon que se buscará “otra manera de ajustar en discapacidad para no perder el equilibrio fiscal”. Esta búsqueda de una fórmula que no provoque un nuevo rechazo abierto de Bullrich y su bloque es el rompecabezas actual. Sin embargo, desde el Senado advierten que cualquier maniobra que intente eludir el compromiso público asumido por Milei tendrá un camino cuesta arriba y difícilmente prosperará, en un clima donde la desconfianza ya está instalada.
Fuente: lapoliticaonline – Plitiica