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Fin de una era: Minicuotas Ribeiro cierra su último local tras un siglo en la calle

La histórica cadena de electrodomésticos que revolucionó el crédito para sectores vulnerables bajó definitivamente la persiana. La crisis económica aceleró un declive que comenzó años atrás.

Fin de una era: Minicuotas Ribeiro cierra su último local tras un siglo en la calle

La historia comercial de Minicuotas Ribeiro, una empresa que durante décadas fue sinónimo de acceso al crédito para miles de argentinos de sectores populares, llegó a su fin. Tras más de 100 años de actividad y un prolongado proceso de deterioro financiero, la cadena cerró su último local en Villa Mercedes, San Luis, la misma ciudad donde todo comenzó en 1910. Este desenlace marca el ocaso de un modelo de negocios que supo expandirse a 87 sucursales y emplear a cerca de 2.500 personas, pero que no pudo resistir los embates de la crisis económica.

Un modelo innovador que se derrumba

La propuesta de Ribeiro se distinguió por dirigirse a un público tradicionalmente excluido del sistema financiero formal: trabajadores informales, personas sin recibo de sueldo y quienes dependían de changas. Inspirado en el modelo del Grameen Bank de Bangladesh, el sociólogo Manuel Ribeiro, nieto del fundador, impulsó el sistema de “minicuotas” que permitía adquirir electrodomésticos a quienes no reunían los requisitos bancarios habituales. Esta innovación, lanzada formalmente en 2006 tras una experiencia piloto en 2001, le permitió competir con las grandes cadenas y construir una extensa red.

El principio del fin: problemas de liquidez y medidas desesperadas

Sin embargo, las grietas comenzaron a hacerse visibles hacia fines de 2018. La empresa ingresó en una espiral de problemas de liquidez tan severa que incluso los salarios de sus empleados comenzaron a pagarse en cuotas. En 2019, la firma solicitó un Procedimiento Preventivo de Crisis, iniciando una sucesión de cierres de sucursales y despidos mientras buscaba infructuosamente un socio que aportara una salida financiera.

La crisis tuvo episodios dramáticos que reflejaron la desesperación de los trabajadores. En Tartagal, una empleada inició una huelga de hambre ante la falta de pago de salarios. En octubre de 2019, otro trabajador ingresó con un automóvil a un local de Caballito, en un acto de desesperación. Mientras la red comercial se reducía hasta quedar en una sola sucursal, numerosos empleados quedaron a la espera de cobrar indemnizaciones, habiendo aceptado en muchos casos la promesa de recibirlas en cuotas, una promesa que aún espera resolución judicial.

Análisis del contexto: más que una coyuntura

Si bien el cierre definitivo se produce en un contexto de crisis económica generalizada, el análisis de la trayectoria de Ribeiro sugiere que sus problemas estructurales son anteriores. El modelo, si bien innovador y socialmente valioso, enfrentó desafíos de sostenibilidad financiera que se agudizaron con el tiempo. El cierre de la última sucursal en Villa Mercedes, cuna de la empresa, simboliza el fin de un ciclo para una compañía que fue pionera en la inclusión financiera, pero cuyo legado queda ensombrecido por las deudas laborales pendientes y el final abrupto de más de un siglo de historia.

Fuente: eldestapeweb

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